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Saturday, October 15, 2011

Edgar Mendoza: Nueva savia mexicana.

Edgar Noé Mendoza Mancillas, pintor mexicano afincado en España (Durango, México,11 de Octubre de 1967). Desde finales de los ochenta (1989), da comienzo a su formación pictórica al ingresar en La Escuela de Pintura UJED de su ciudad natal. Institución fundada en los cincuenta por el muralista Francisco Montoya de la Cruz y que ostentó durante décadas reconocido prestigio en el país. Si bien, devaluada por el correr de los tiempos en el momento que Mendoza disfrutó de sus clases, distaba mucho del brillo de épocas pasadas. Instalaciones deterioradas junto a excelentes profesores ahora en el ocaso de sus carreras y mermados en fuerzas, dejaban al descubierto las escasas posibilidades de una enseñanza con palpables déficit de calidad. No obstante, el interés por experimentar en los talleres a disposición en la escuela o por conocer la historia, evolución y vigencia de las vanguardias desde el cubismo a la abstracción (a partir de las continuadas en la Biblioteca del centro) le garantizaron una formación teórica y práctica notable para su desarrollo como pintor.
Artífice del renacer de la pintura mexicana en la región de Durango, es parte activa a principios de los noventa dentro de los circuitos muralistas en Cuernavaca o México DF. Exposiciones y trabajos en su patria que en 1996, cambian al establecerse en tierras españolas: "El Alcalde de Durango, Silerio Esparza, me encargó un retrato que me remunera con unos billetes de avión para España. Fue en este primer viaje a España, cuando conocí al crítico de arte y Catedrático Joan Peiró López, actual Director y Decano del Departamento de Pintura de la Universidad Politécnica de Bellas Artes de San Carlos de Valencia y Vicerrector de Cultura de dicha Universidad, el cual  me brindó una Beca alimenticia que me permitió permanecer durante un año en este país, haciendo una mezcla de pintura abstracta con realismo y teniendo la oportunidad de visitar el Museo del Prado y el Louvre de París. Fue tanto el impacto ver por primera vez todas aquellas pinturas de los libros de mi adolescencia, que la realidad llenó completamente el estilo en el que quería que se expresaran mis imágenes", según palabras del pintor. Una vez concluida su beca retornó a México, para en 2002 una vez concedida la tercera de sus becas establecerse en la ciudad de Alicante hasta la actualidad.
Un genuino creador, cuya obra con un ascendente valor ha sido exhibida en diversos museos y galerías españolas en León, Madrid, Barcelona o Valencia.


Avaricia.


El coleccionista de nubes.


Entomófaga.


Golfista con chaqueta. 


La herencia.


La máquina del tiempo.


La merienda.


La muerte y la doncella.


Las cirujanas.


Los dos pilares.


Malabarista.


Maurición.


Sueño con sillas.

Wednesday, August 10, 2011

Leonora Carrington: La última mirada surreal.

Leonora Carrington, pintora surrealista, escultora y escritora mexicana de origen inglés (Clayton Green, Lancashire, Inglaterra, 6 de Abril de 1917- Ciudad de México, 25 de Mayo de 2011). Nacida en el seno de una familia de la clase alta británica, recibe una férrea educación de marcado carácter religioso y tradicional. Modelos morales y de conducta que chocan frontalmente con su innata e indomable rebeldía; expulsada de varios centros religiosos, nunca se adaptó al papel sumiso y accesorio, por entonces, otorgado a su condición femenina. Interesada en los campos de la literatura o el arte, mostró recelo constante por acatar protocolos y ceremonias acordes a su relevante clase social (Ni siquiera le agradó lo más mínimo, su presentación en sociedad en el Palacio de Buckingham ante el rey Jorge V) . En consecuencia ante éstas, a su juicio, flagrantes falta de actitudes, sus padres la trasladan interna a Florencia y con posterioridad a una escuela francesa de talante similar. Alcanzada la mayoría de edad, en plenos años treinta (1936) por iniciativa materna es admitida en la Academia de Amédéd Ozenfant donde adquiere conocimientos fundamentales de dibujo y pintura.

Al lado de Max Ernst.
Fijada su residencia en la capital parisina, tan sólo un año después coincide con el también pintor Max Ernst, en una velada organizada por  Ursula Goldfinder, esposa del arquitecto de nacionalidad húngara Erno Goldfinger donde con tan sólo 20 años inicia una apasionada relación con Ernst y al poco tiempo entra en contacto con gran parte del grupo surrealista. Enérgica y fugaz relación, rota y detenida cuando a Ernst de origen alemán en Septiembre de1939 lo arrestan las fuerzas nazis y recluyen en un campo de concentración. Contestataria contra Hitler, es forzada a huir a España ante la llegada inmediata del nazismo. Debilitada, sumida en una profunda depresión y atenazada por diversas crisis nerviosas, pasará por la etapa más turbulenta de su vida, al ser internada en un centro psiquiátrico en Santander (España) a petición expresa de su padre."No estaba para nada enloquecida, ella se enfrentó a la guerra y los locos fueron los que no entendieron el peligro de la guerra que vislumbró. Ella vislumbró a Hitler mucho más que cualquiera", dijo Poniatowska. Diagnosticado su caso como de extrema gravedad, recibe un seguimiento inadecuado a sus problemas y es tratada igual que una demente en un ejercicio profundo de falta de profesionalidad. Una conclusión deficiente y alejada de la realidad que deteriora y consume a una Leonora Carrington, que en beneficio propio consigue en 1941 con éxito escapar de la institución. Una vez libre solicitó ayuda en la embajada mexicana en Lisboa al periodista y diplomático Renato Leduc, con el cual contrae matrimonio el mismo año.

Con Lee Miller, Max Ernst y Paul Eluart (izq  dcha) en 1937.
Establecida en México al año siguiente, tras estar en Nueva York, obtiene el divorcio y da por terminada esta fugaz relación (Terminada la unión con Renato, se casó con el fotógrafo de origen húngaro, Emerico Weisz, matrimonio del cual resultaron sus hijos: Gabriel y Pablo). En tierras mexicanas mantiene relación con artistas e intelectuales de la altura de André Bretón, Luis Buñuel, Marcel Duchamp, André Masson, Octavio Paz, Diego Rivera, Frida Khalo (en menor medida), Remedios Varo, Benjamín Peret o el mecenas del surrealismo y coleccionista principal de sus trabajos Edward James, muchos de ellos surrealistas exiliados en su país de adopción. Valía y reconocimiento profesional que la llevan a exponer en  la Galería Pierre Matisse de Nueva York en 1947. No obstante, una carrera que renunció o adoleció de una cierta falta de publicidad. Así Elena Poniatowska (Autora de la exitosa novela biográfica: Leonora, 2011) ha afrimado: "Creo que Carrington es cada vez más fuerte y que va a ser más fuerte a medida que pase el tiempo. Es, de veras, tan única como lo fue Frida Kahlo en su época, nada más que ella no quiso hacerse pública”. Artista polifacética, no redujo su producción al campo de la pintura sino que hizo extensiva su creatividad a la literatura, teatro o el diseño. De hecho en 1938, vio la luz la primera de sus publicaciones, un libro de relatos fantásticos titulado: La casa del muerto; y en 1992, El séptimo caballo una excelente recopilación de sus relatos más relevantes. En teatro, suya fue la obra La invención de la mole de la década de los sesenta, y hasta para el diseño de forma póstuma terminó diversos modelos de joyas y esculturas listos para pasar por el taller.


Junto a Elena Poniatowska en 2009.
Mexicana hasta la médula, desde 1942 hasta 1985 vive de manera constante en estas tierras, y es únicamente como consecuencia  del terremoto que devasto parte de Ciudad de México, la razón por la que viaja a Nueva York (1985-1988) y Chicago hasta 1991, fecha clave en la que retorna hasta su muerte al país donde siempre perteneció.

Entre sus galardones destacan su condecoración por parte del Reina Isabel II como miembro del la Orden del Imperio Británico en Noviembre de 2000 o el Premio Nacional de Bellas Artes concedido por el gobierno mexicano en Mayo de 2005. Una trabajadora incansable, luchadora e inmortal; última de una generación surrealista repleta de genialidad y portentosa creación que se apagó con su fuerza natural el 25 de Mayo de 2011, a los 94 años de edad.
"Un personaje delirante, maravilloso. Un poema que camina, que sonríe, que de repente abre una sombrilla que se convierte en un pájaro que se convierte después en pescado y desaparece", decía de ella el Nobel Octavio Paz. Larga vida a la última mirada surreal.



Autorretrato, (1936).


Verde, (1942).


Las distracciones de Dragobert, (1945).


Are you really Syrious?, (1945).


La tentación de San Antonio, (1947).


El templo de la palabra, (1954).


El juglar, (1954).


¿Qué sería del pájaro?, (1960).


Sol Niger, (1975).


El baño de Rabbi Loew, (1969).


La advertencia de la madre, (1973).


Toro bravo, (1977).


El baño del pájaro, (1978).


El laberinto, (1991).

Wednesday, June 15, 2011

Roberto Matta: Un mundo surreal con abstracto sabor.

Roberto Sebastian Antonio Matta Echaurren , pintor surrealista y arquitecto chileno, nacionalizado francés (Santiago de Chile, 11 de Noviembre de 1911- Civitavecchia, Italia, 23 de Noviembre de 2002). Diplomado en arquitectura en 1931, tan solo dos años después se traslada a París para trabajar conjuntamente como asistente del genial Le Corbusier, sin embargo, al entrar en contacto con el grupo de pintores surrealistas franceses decide dedicarse en exclusiva al mundo de la pintura y aparcar su carrera como arquitecto profesional. Años esenciales para su formación y considerados de vital importancia para la conformación de su obra pictórica, sobre todo en lo referido al dominio y tratamiento de las formas en el espacio a crear.
Amigo del poeta Federico García Lorca, fue este quien le presentó a Salvador Dalí y este a su vez al padre teórico del movimiento surreal en proceso de gestación: André Breton. De igual manera, también mantuvo contacto con René Magritte, el poeta Pablo Neruda o Marcel Duchamp, quien lo anima a cruzar al otro lado del Atlántico.
A finales de la década de los treinta (1939) y hasta fines de la siguiente (1948), cambia su residencia a EEUU siendo el primero de los surrealistas en viajar ha dicho país, pasando a formar parte de este movimiento a nivel nacional y representando un referente para el grupo de los denominados expresionistas abstractos. De hecho a lo largo de la década que permaneció en Norteamérica, su relación y directa influencia sobre los artistas de la abstracción Robert Motherwell y Arshile Gorky, fue más que notable. Posteriormente tras su periplo por tierras americanas, y una breve estancia por Italia, retorna a la capital francesa.
Su pintura encuadrada dentro del denominado surrealismo de tendencia abstracta, plagado de figuraciones alusivas a la realidad y entroncadas con una psicología propia de mundos imaginarios. Movimiento, expresión, geometría junto a una fuerte carga visual y gestual, son los ases puntales en su carta de presentación. Unidos a un manejo particular de la luz y de los perfiles mediante líneas gruesas representan un estilo personal con la marca inequívoca de Roberto Matta.

Considerado por muchos como el surrealista comprometido, desde la década de los cuarenta desarrolla un espíritu crítico centrado en parodiar la falta de racionalidad en un panorama tecnológico y vacío reflejo de una sociedad moderna bañada de sangre en pleno proceso de II Guerra Mundial. Postura y espíritu crítico que retoma en el decenio posterior, fijando aún más sus posiciones y mostrándose como un férreo defensor del progreso en Latinoamérica y de la necesidad de cambiar la realidad política del continente. En este sentido, adquiere y hace suyos los valores propios de la izquierda y se muestra activo mediante sus trabajos en la denuncia de las violaciones del estado de derecho, por el fin de la guerra del Vietnam o en favor de la revolución cubana y el sistema de Fidel Castro.
No obstante, esta predominante temática social en sus obras se diluye progresivamente durante los sesenta al reaparecer su gusto por la figuración de años atrás y poseer matices con un cierto carácter metafísico.

Entre los galardones recibidos a lo largo de su trayectoria, destacan: La Medalla de Oro de Las Bellas Artes españolas en 1985,  El Premio Nacional de Arte de Chile en 1990, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1992 o el Praemiun Imperiale de Japón en el campo de la pintura allá por 1995.
Asimismo su legado artístico esta presente en: La sede de la Unesco de París, La Galería Beaubourg de Paris, El Museo Thyssen de Madrid o La Escuela de Bellas de Cuba, entre otros.


Viaje del espacio (1938).


Agua (1939).


Composición (1939).


Rocks (1940).


La femme Affamee (1945)


Una grave situación (1946).


El acontecimiento (1959).


Maternidad (1960). 


El dónde en marea alta. Ciclo el proscrito deslumbrante (1966).
La danza de la muerte (1972)


Ubu Roi (1982).


La source du calme (2002)

Monday, April 18, 2011

Arturo Borda: Realismo mágico con aroma boliviano.

Arturo Borda, pintor y escritor boliviano, (La Paz, 14 de Octubre de 1883- 17 de Junio de 1953). Formado en un colegio jesuita, sus primeros años de estudio nada tuvieron que ver con el entusiasmo por el aprendizaje de conocimientos instrumentales o académicos; sin especial interés por las materias educativas y alejadas del mundo de la pintura, la suya fue una carrera dirigida desde joven (en torno a los 15 años) a la esfera de lo artístico, de hecho no completó estudios secundarios en otras disciplinas.
Inicio su contacto con la plástica a finales de siglo, pasión que no decayó hasta el fin de sus días y por la cual durante las tres primeras décadas del siglo XX fue ampliamente reconocido en los circuitos de la capital boliviana. No en vano, expuso en varias ocasiones en el Círculo de Bellas Artes de La Paz.
Ubicado dentro de las escuelas modernista y simbolista, sus incipientes trabajos como profesional son reflejo claro de la juventud creativa que atesora. Paisajes y retratos por doquier, con un tono de rebeldía y virulencia propio de su espléndida y novedosa relación con lo plástico dominaron una primera etapa desbordada por el color. Autor prolífico y con un eclecticismo a la altura de pocos en su generación, posee una producción que pese a la dificultad para establecer un catálogo riguroso de toda su trayectoria (debido a pérdidas y vicisitudes de diversa naturaleza), es tan ingente que para que se hagan una idea en el quinquenio (1915-1919) se expusieron cerca de 350 cuadros propios entre La Paz y Buenos Aires, hecho que sin ninguna duda da un toque de cuantiosa distinción a su a veces olvidada genialidad.

Colaborador desde antiguo con diversos medios periodísticos de La Paz en su faceta como articulista, poeta y escritor, también manifestó al margen de su valía profesional una disposición y activismo político y sindical centrado en la defensa férrea de convicciones desde una vertiente anarquista a favor del mundo obrero, trabajador e incluso por el colectivo indígena boliviano, tal y como demuestra en un primer momento la fundación en 1921 de la Confederación Obrera del Trabajo y con posterioridad ya desde posiciones nacionalistas la muestra de apoyo incondicional al gobierno de Hernando Siles.
Sin embargo, en cuanto al terreno personal hemos de hacer referencia a su gusto por el desorden. Entrando a partir de la década de los treinta en una espiral de excesos difíciles de controlar donde su extremo alcoholismo se convierte en su más palpable seña de identidad, unido a su creciente gusto por la vida bohemia y el descuido personal.

Por otro lado en lo que respecta a su legado en el campo de las letras, sus trabajos se cifran por cientos pasando por relatos, cuentos o ensayos hasta llegar a su farónica e inconclusa obra fundamental: El loco. Una inclasificable aportación, que en realidad se puede presentar como una visión autobiográfica acerca de la teoría del arte.(Publicado definitivamente en una segunda versión de tres tomos en 1966, durante los años 30 en su primera versión contaba con 8 tomos de 300 páginas cada uno; la cual por motivos políticos no consiguió ver la luz).
Fallecido tras la ingesta accidental de muriático, dos años antes la  obra de Arturo Borda fue rescatada para una exposición retrospectiva sobre su persona en La Paz. Sin embargo, pese a gozar este repaso antológico de un enorme éxito tras producirse el  fallecimiento profesionalmente su herencia fue borrada de la memoria colectiva. Hasta que en 1966, el crítico yanqui John Canaday le rindió un homenaje al dedicar una reseña en el New York Times  elogiando sus pinturas. Razón por la cual adquirió relevancia fuera de sus fronteras y se le revitalizó a nivel nacional.

Como curiosidad apuntar que debido a sus severas dependencias y a las penurias económicas sufridas sobre todo en su etapa final, el entierro fue costeado por el estado boliviano previo canjeo por uno de sus cuadros; así como su tendencia a reproducir numerosas alegorías en sus años finales tales como su Crítica de los ismos y el triunfo del arte clásico (1948), vista a continuación.



Retrato de su hermano Héctor (1915).


 El yatirí (1919).



Arriba los corazones (1939).

 
Los padres (1943).


Imilla con gallo.


 Illimani.


Crítica de los ismos (1948).


Crítica de los ismos y el triunfo del arte clásico (1948).


Filicidio.