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Saturday, January 15, 2011

José Clemente Orozco: Murales y desgarro.

José Clemente Orozco, pintor, litógrafo y muralista mexicano, (Ciudad Guzmán, 23 de Noviembre de 1883-México, 7 de Septiembre de 1949). Inicia su formación en la capital ingresando en La Escuela Nacional preparatoria y en la Escuela Nacional de Bellas Artes, para continuar desde 1908 hasta 1913 en La Academia de San Carlos. Lugar en el que por petición expresa de la familia, cursó estudios de Ingeniero agrónomo que tan sólo un año después aparcó para dedicarse por completo a la actividad pictórica. Durante esta época destaca su presencia en la primera exposición nacional de pintura mexicana en 1910, así como sus colaboraciones como caricaturista en algunas publicaciones y la plasmación de los ambientes nocturnos de la ciudad en una serie de acuarelas con clara tendencia expresionista. Será posteriormente en 1916, cuando expone por primera vez de manera pública en la libreria Bilbos de la capital mexicana, con cerca de un centenar de obras con marcado contenido social. Dentro del periodo revolucionario en el que se vio inmerso el país dedicó sus dotes artísticas a la colaboración en diversas revistas de clara tendencia política y afín a sus ideales progresistas. Perteneciente desde comienzos de la década de los veinte al sindicato de pintores y escultores, junto y entrando en contacto con Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, conforma el grupo de los "tres grandes" y se convierte en una de las cabezas visibles del genuino movimiento muralista mexicano. Su figura pública en este sentido y a partir de este momento, se ve engrandecida con la llegada al poder del nuevo gobierno tras la victoria revolucionaria. En consecuencia y debido al homólogo discurso de artista y estado, se le encarga que lleve a cabo la que sería a la postre su primera obra de gran relevancia: Los frescos para La Escuela Preparatoria Nacional (1922-1927). Posteriormente de 1927-1934, se traslada a EEUU, donde llevará a cabo numerosos encargos y pintará algunos de los murales de mayor relevancia en toda su trayectoria profesional (referidos en la parte final). Desde 1935 retorno a México, dando rienda suelta a su potencial con inmensas creaciones en las principales instituciones del país, y participando en su última etapa junto Rivera y Siqueiros en la comisión de pintura mural del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1946. Año en el que además se le concedido el Premio Nacional de Bellas Artes. Poco tiempo después en 1949, fallecería  a los 65 años de edad.

Los "tres grandes" de izq. a dch.: Siqueiros, Orozco y Rivera.
Por lo que respecta a la temática de su obra, a diferencia de los dos anteriores pese a ser un férreo defensor de los ideales tanto revolucionarios como sociales, y aunque sus obras estén provistas de sátira mordaz junto a concretas referencias cargadas de clara crítica sociopolítica (para nada desdeñables). Sus pinturas y murales se mantienen en cierto modo al margen o dejan en un segundo plano las consignas ideológicas, (sin renunciar a ellas, sin embargo están más matizadas que las de sus compañeros) para dotarlas de extremas dosis de dramatismo y sordidez, inauditas en cualquier otro artista mexicano. No sin razón, lo llamaban el "Goya mejicano". Una temática la suya, que gira en torno a una visión un tanto trágica de la propia existencia, del sufrimiento nacional en particular y de la crueldad inherente al género humano en general. Dotando a sus creaciones en cualquier caso y acorde con su ideológica de izquierdas con un discurso interesado en el enaltecimiento del orgullo y sentimiento nacional, en base a un mensaje didáctico de fácil comprensión para el pueblo. Adoleciendo de igual manera de una tendencia dirigida hacia la completa reproducción de las vanguardias europeas, sino más bien como el defensor del arte precolombino y centrado en rescatar y reivindicar los orígenes de sus nativos ancestros.

Autorretrato (1946).
En lo que concierne a su estilo se caracteriza  por una tendencia definida: centrada en el resalte de los volúmenes, la presencia del rigor geométrico en las configuración de las formas (resultado más que probables de sus conocimientos matemáticos y arquitectónicos), la rectitud y estáticas poses de las figuras y una tremenda fuerza plástica. Destaca asimismo sus facilidad para conjugar magistralmente el dinamismo palpable de las escenas (en sus frescos fundamentalmente) en conexión con la trágica temática imprimida a sus creaciones. Caracterizas estas por: unas líneas simplificadas aderezadas por amalgama de tonos apagados y vivos a base de desgarradas pinceladas, que le garantizan un contraste de color difícil de igualar, ya que cabalgaba alejado de los términos medios siempre entre lo sombrío y lo explosivo. Además añadir la vital importancia que al igual que sus coetáneos (Rivera y Siqueiros) contempla en su producción la monumentalidad, grandilocuencia y la plasmación de un tremendo realismo deudor y acogido en una estética expresionista con fuertes cargas de simbolismo.

Su trabajo, de una inmensa valía y extraordinaria cantidad se halla presente en las ciudades e instituciones mexicanas más relevantes, tal y como sucede en El Palacio de gobierno  (1936-1939) y La Suprema Corte de Justicia (1941) en Guadalajara o La Escuela Nacional de maestros (1945) esta vez en Ciudad de México. No obstante pese a gozar de gran relevancia en su país no se restringió únicamente a los circuitos nacionales, ya que una parte considerable de su prolífica producción puede apreciarse en diversos puntos de
la geografía estadounidense.
Civilización americana (1932).
Algunas de ellas incluidas entre las más destacables de toda su trayectoria como es el caso de: los frescos del Colegio Pomona en California (1930), los paneles móviles para el museo de arte moderno de la ciudad de Nueva York (1940) o en las paredes de la biblioteca del Darmouth College (Institución fundada en origen para la formación de los indios norteamericanos en New Hampshire, 1932), donde quizás pintó la más completa de sus creaciones: Civilización americana. En ella expresa su concepto sobre América a partir del mito precolombino de Quetzalcoatl, elaborando una mordaz crítica social. Los niños anglosajes obedientes a las directrices de su maestra frente a la rebeldía y aroma ácrata del líder revolucionario Emiliano Zapata, inquebrantable y erguido en contraste con todas la demás figuras tambaleantes o hundidas en el pozo de la codicia y la corrupción. Mientras que un militar norteamericano secundado por antiguos guerrilleros, ahora corrompidos, y oscuros banqueros intentan asesinarlo en la retaguardia. El simbolismo según Orozco era bien sencillo, representado en su profundamente negativa visión sobre el devenir de la América contemporánea: significaba la condena de Quetzalcoatl a su pueblo por haber cometido en el error de alimentar e idolatrar a falsos mitos, persiguiendo el dinero, el poder y ejerciendo una violencia dirigida por el pasional sesgo nacionalista. Al final incluso se puede vislumbra cuales son los resquicios de una sociedad destruida, degradada y descompuesta por la falta de principios.

Por último hacer referencia a las influencias que se pueden vislumbrar en sus pinturas, incluyen a autores de la talla de: Francisco de Goya, Caravaggio, Diego Velázquez e incluso el genial Toulouse Lautrec; o el hecho de ser consderado el autor de fresco con mayor valía desde el periodo renacentista.


Cortés y Malinche (1926).


Soldaderas (1926).


Prometeo (1930).


Zapata (1930).


Mural en las paredes de la biblioteca del Darmouth College ( New Hampshire, 1932)


Extracto del anterior, titulado: Dioses del mundo moderno (1932).
 

 Otra parte del mural original, titulada: Civilización americana (1932).


El hombre de fuego (1937).


Detalle del hombre de fuego.


Mural en El Palacio de Gobierno de Guadalajara (México, 1940).


Mural en El Palacio de Gobierno de Gaudalajara (México, 1940).


Cristo destruye su cruz (1943).


Boceto del anterior (1943).


Prometeo (1944).


Autorretrato (1946).

Wednesday, January 12, 2011

David Alfaro Siqueiros: La política convertida en arte.

David Alfaro Siqueiros, pintor mexicano, (Ciudad de México, 29 de Diciembre de 1896-Cuernavaca, 6 de Enero de 1974). Inicio su formación en La Escuela Nacional preparatoria de la capital y en la Academia de San Carlos de Bellas Artes, para continuar sus estudios en la escuela al aire libre de Santa Anita . Posteriormente formó parte activa de la revolución mexicana, donde participó junto al otro ilustre muralista José Clemente Orozco. Concluido el proceso revolucionario decide viajar por Europa durante tres años (1919-1922), en los que visita Francia, Italia o España y entra en contacto con las vanguardias imperantes. Destaca de su periplo europeo, durante su estancia en la ciudad de Barcelona la publicación en 1921 de un manifiesto acerca de su posición artística. De esta manera se proclama opuesto a las corrientes modernistas del viejo mundo y claro defensor del arte precolombino como fuente de inspiración e influencia directa.
Tras la finalización de la Guerra civil mejicana en 1920, y la instauración de un régimen nacionalista revolucionario que presentaba entre sus propuesta la revitalización cultural del país. Siqueiros es requerido por el ministro de Educación Nacional de México José Vasconcelos, razón por la cual retorna y programa una Declaración de principios sociales, políticos y estéticos, ejemplificada en los dos extractos reproducidos a continuación: "Repudiamos la llamada pintura de caballete y todo tipo de arte fomentado por círculo ultraintelectuales porque es aristocrático, y ensalzamos el arte monumental en todas sus formas porque es propiedad pública"..."los creadores de belleza deben hacer el máximo esfuerzo para producir obras de arte ideológicas para su pueblo; el arte no debe seguir siendo la expresión de la satisfacción individual, como lo es actualmente, sino que debe tender a convertirse en un arte educativo y combativo para todos". Intenciones manifiestas que supusieron un tremendo revulsivo en el muralismo mexicano del que es pieza clave junto a Diego Rivera y José Clemente Orozco (pese a pertenecer prácticamente a una generación posterior), constituyendo el grupo de "los tres grandes" dentro del llamado muralismo mexicano.
Diego Rivera (izq) y Siqueiros.
Asimismo es el encargado de planificar el sindicato de técnicos, pintores y escultores, institución de la cual es proclamado líder desde 1922. Momento en el que comienza a ser considerado un símbolo del denominado arte proletario y el más evidente enaltecedor de los ideales revolucionarios tanto desde el punto de vista nacionalista como social. No en vano fue en México donde la relación entre política y arte fue más provechosa, a fin de reelaborar el arte público y redescubrir su identidad como pueblo (referencias a la cultura nativa incluidas).

De profundas convicciones ideológicas de naturaleza comunista centradas en la defensa de condiciones económicas y laborales de los trabajadores, formó parte del subcomité responsable de la organización de la conferencia de la cual surgió la C.S.L.A (Conferencia Sindical Latinoamérica) en 1929. Además de serle reconocidas diversas manifestaciones en su acción política, como fueron: la oposición al arbitraje laboral en los conflictos de trabajo, su cargo como secretario del Partido Comunista mexicano, su participación en la Guerra Civil española a favor del bando republicano en 1937 o el intento de asesinato a León Trosky en 1940. Actividades que conllevaron por un lado su exilio a EEUU allá por 1932, el destierro a Chile de 1940 a 1944 tras el fallido atentado anterior y condenas por su oposición a la política oficial del gobierno las cuales provocaron su ingreso en prisión en más de una ocasión (1930, 1960, 1962-1963).

En lo que respecta al estilo de su obra, podría decirse que es el reflejo de su temperamental carácter y pasional sentido de la vida, de ahí la presencia de: colores vivos, perspectivas acentuadas, fuerte expresividad y monumentalismo (el mural: La marcha de la humanidad en el Poliforum cultural del parque de ciudad de México, posee unas dimensiones de 4600 m2 en los muros y 1600m2 de techo) gran dinamismo en la formas, presencia salvaje del denominado realismo épico o una descarnada crítica en la temática. Su producción de gran fuerza y vitalidad esta plagada de simbolismo y directos significados políticos, manifestándose en torno a ellas una mayor espectacularidad y grandilocuencia sin comparación, con respecto a los demás muralistas.Siendo suya la peculiar visión de unas composiciones murales adaptadas a la arquitectura del edificio en cuestión, en beneficio de la mirada del espectador.
Jackson Pollock
Gran parte de las creaciones del artista están presentes en diversos puntos de Méjico y de la capital: La escuela preparatoria (1922), en El Sindicato de la electricidad (1939) y en El Palacio de Bellas Artes (1940) dentro del distrito federal o el mural de "Los elementos" en la Escuela Nacional de México (1923). Además en EEUU, se puede apreciar parte de su producción en las ciudades de Filadelfia, Los Ángeles y Nueva York, junto a otros países como Argentina o Cuba.
A destacar que representa una de las influencias de mayor relevancia en la conformación artística del expresionismo abstracto de Jackson Pollock, el cual fue de sus alumnos destacados en el innovador taller experimental que Siqueiros inauguró en Nueva York (1936), con el objetivo de encontrar la idónea fusión entre pintura, escultura y arquitectura.


Madre campesina (1929).


Madre proletaria (1929).


Retrato de George Gershwin (1936).


Eco por un grito (1937).


Etnografía (1939).


El coronelazo. Autorretrato (1943).


Cuauhtémoc contra el mito (1944).


Victima del fascismo (1944).


 Nueva democracia (1945).


Caín en los Estados Unidos (1947).


El diablo en la iglesia (1947).


Nuestra imagen actual (1947). 
Caminantes (1947).


El reto (1954).


Revolucionario (1957).


De la dictadura de Porfirio Díaz a la Revolución (1957-1965).


Extracto de la anterior.


Autorretrato (1961).

Monday, January 10, 2011

Diego Rivera: El arte del pueblo.

Diego Rivera, pintor mexicano (Guajanato, 8 de Diciembre de 1886-Ciudad de Mexico, 24 de Noviembre de 1957). Inició su formación académica estudiando en la Academia de Bellas Artes de San Carlos en su país natal hasta 1902. Posteriormente tras presentar su primera exposición en 1907, obtiene una beca concedida por el gobernador de Veracruz que le permite proseguir ampliando sus horizontes artísticos en tierras españolas. Ingresa de esta manera en la escuela de San Fernando de Madrid y recibe ensenanza en el taller del afamado Eduardo Chicharro, entrando en contacto con la pintura realista nacional (fundamental en la configuración de su estilo). Terminada su estancia en la capital madrileña, se traslada a París donde permaneció por un prolongado tiempo ya que estuvo instalado en la ciudad durante más de una década (1909-1921) y sucumbió ante la poderosa eclosión de las vanguardias. Época en la que se relaciona con los precursores y estandartes del cubismo como fueron Pablo Piccaso o Georges Braque, razón fundamental de la existencia en su producción de algunas obras trazadas por la linealidad y carácter sintético del movimientos cubista. No obstante durante este periodo, también destacan sus viajes por Inglaterra y Holanda o las visitas esporádicas de vuelta a Madrid o Barcelona, lugares donde expondría junto a su amiga íntima y pintora excepcional: María Blanchard. Asimismo antes de su retorno definitivo a México en 1921 (fue frustrado en torno a 1910, por los inicios de la impetuosa revolución mexicana), hay que destacar el viaje llevado a cabo por Italia y el fuerte influjo que causó en su persona la obra del pintor renacentista Giotto, a la postre detonante esencial de su renuncia al estilo cubista.

Terminado su periplo por el viejo mundo regresó al Méjico de origen, y debido a sus fuertes convicciones ideológicas claramente comunistas, (no en vano asistió a la conmemoración del décimo aniversario de la revolución soviética en Moscú,  fue uno de los fundadores del partido comunista mexicano o fue el quien reclamó el asilo político en México para Leon Trotsky en 1940) con premura se incorpora al movimiento nacionalista mexicano, presente en el país desde el triunfo revolucionario. Contenidos políticos, sociales y de carácter crítico jalonan su obra que tiene en la creación de murales su más perfecta forma de expresión. Este nuevo movimiento denominado como muralismo con una refrescante iconografía como seña de identidad, tiene en David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y el propio Rivera a sus tres representantes de excepción. De esta manera el pintor interpreta la vida de México y en conexión con sus ideales presenta al pueblo como protagonista y garante de la historia, en clara relación con un reconocimiento a las raíces y señas de identidad indígenas mexicanas y latinas en general. Su arte dirigido hacia la protesta y denuncia bien social o histórica (histórico-crítico lo llaman), intenta reflejar la vida apacible, sosegada y muy próxima a una onírica realidad de los nativos en contraste con la acción brutal y despiadada simboliza por los conquistadores españoles. Mientras tanto, no abandona sus constantes referencias al maltrecho panorama contemporáneo. Con un estilo dinámico, colorido, altamente expresivo y a veces rebosante de sensualidad, presentó una obra convertida en un símbolo para el espíritu nacional. Considerado un mito por sus compatriotas a lo largo de su vida y de personalidad arrolladora dejó sentencias para la historia (Yo respeto todas las religiones. Me interesan extraordinariamente en el mismo plano y por análogas razones con que respeto todas las enfermedades y me intereso extraordinariamente en su curación) e hizo gala de un carácter genuino legado para la posteridad.

En otro sentido cabe destacar que salvo sus dos estancias en EEUU (1930-1934 y 1940-1942), donde pintó grandes murales en Nueva York, como el titulado: "El hombre en el cruce de caminos", reproducido en  el Rockefeller Center donde aparecía una figura de Lenin después borrada y el mural destruido al ser considerado una tremenda provocación, o en Detroit, sumado a algún que otro periodo dedicado a la elaboración de paisajes y retratos se puede afirmar que su trayectoria es la de un genial muralista centrado exclusivamente en Méjico y sus gentes. Como curiosidad añadir que estuvo unido en terceras y cuartas nupcias con la también pintora Frida Khalo, dejando constancia de una apasionada relación llevada al cine en diversas ocasiones ya sea de manera transversal o central en largometrajes como: Frida, naturaleza viva (Paul Ledut, 1986) y Frida(Julie Taymor, 2002), además de estar presente en la cultura popular como pone de manifiesto su presencia en los nuevos billetes de 500 pesos mejicanos (2010).


Retrato del pintor Kinoviev (1913). Periodo cubista.


Festival de las flores (1925). 


Cruzando la barranca (1930).


Zapata (1930).


El hombre en el cruce de caminos (1934). Mural pintado en México después de que el original fuera borrado y destruido por mandato expreso del magnate Rockefeller.


Cargador de flores (1936).


La dictadura (1936).


Retrato a Lupe Marín (1938).


Paisaje simbólico (1940).


Niña con alcatraces (1941).


Retrato dedicado a Irene Rich (1941).


Las ilusiones (1944).


Cultura Totonaca (1950).


América Prehispánica (1950).


Manos de la naturaleza brindando el agua (1951).