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Wednesday, February 15, 2012

Alfred Sisley: El paisajista.

El pintor en 1882.
Alfred Sisley, pintor francés de origen inglés, (París, 30 de Octubre de 1839-Moret-sur-Loing, 29 de Enero de 1899). Formado en La Escuela de bellas artes parisina dentro del célebre taller de Gleyre, lugar de encuentro de futuros impresionistas, no en vano conoce en su etapa de juventud a Claude Monet y Pierre-Auguste Renoir. Completados sus estudios a comienzos de los sesenta (1863), decide establecerse en la región gala de Chailly-en-Biére y dar rienda suelta a su interés por los paisajes (El bosque de Fontainebleau, sería el "lugar de recreo" en compañía de Renoir y Monet). Escasa en su producción por estos años, la pintura consagrada como un divertimento personal no es más que una afición para un artista sin problemas económicos y que disfruta del privilegio de su estirpe. Sin embargo, el inicio de la guerra franco-prusiana (1870), cambia por completo el estilo de vida boyante en el entorno familiar. Arruinados y huyendo de su tierra natal, toman Londres como un refugio temporal. Su padre, un antiguo negociante ahora fallecido, deja a la familia en la completa miseria y a un Sisley que sin recursos, retorna a Francia donde asentado en París, intenta ganarse la vida como pintor (Un intento fallido que le lleva a vagabundear doce años de Argenteuil a Bougival). Opta por captar la luz y su fuerza en los paisajes, siendo escenarios como los del : Sena, Bougival, Marly,...los que representan su fuente de inspiración. Participante junto a sus colegas Monet, Camille Pissarro, Edgar Degas o Renoir, en la primera exposición de los impresionistas en 1874. En los años siguientes, pese a perseverar en sus envíos a exposiciones oficiales, la mayoría de sus trabajos fueron rechazados o no le permitieron alcanzar el éxito merecido y esperado. Incluso las muestras organizadas por su amigo Durand-Ruel entre: 1883,1893 y 1897, significaron un estrepitoso fracaso. No obstante, pasados los años obtuvo una celebridad mayúscula. De hecho, en 1900 y tan sólo un año después de su muerte a causa de un cáncer de garganta, su obra: La inundación en Port-Marly fue vendida por 43000 francos (a lo largo de su vida todos y cada uno de sus lienzos no habían alcanzado los 50).

Instalado en Sevres desde 1875 hasta finales de la década, cambia de residencia para fijarla en Moret y permanecer allí hasta su fallecimiento.
Suyo, es un estilo en el que sobresale un sutil, atractivo y exquisito tratamiento de los reflejos del cielo y el agua, conjugados con paisajes sensibles donde los colores transparentes perfilan su seña de identidad.
Sus mayores influencias fueron los pinceles de los maestros: Corot, Courbet y Jongkind.
Además, como curiosidad apuntar que murió sin obtener la nacionalidad francesa que reclamaba desde 1895.

Avenida de nogales cerca de Le Celle St. Cloud, 1867.

Vista de Montmarte, 1869.

Villeneuve-la-Garenne en el Sena, 1872.

The Ille Saint-Denis, 1872.

Puente de Argentuil, 1872.

El puente a Hampton Court, 1874.

La inundación de Port-Marly, 1876.

The rest by The Stream, 1878.

Nieve en Louvenciennes, 1878.

Moret-Sur-Loing, 1891.

Friday, February 10, 2012

J.M.William Turner: El pintor de la luz.

Autorretrato, 1799
Joseph Mallord William Turner, pintor inglés, (Covent Garden, Londres, 23 de Abril de 1775-Chelsea, Londres, 19 de Diciembre de 1851). Formado artísticamente en la Real Academia (Royal Academy) londinense, donde ingresa con tan sólo catorce años de edad (1789-1793) y de la que con posterioridad sería profesor de perspectiva (1807) e incluso su presidente (1845). Viajero por parte de Europa, descubrió las tierras de Irlanda, Suiza o Escocia, concediendo a sus pinturas un cierto carácter cosmopolita. Grabador y acuarelista en sus años de juventud, no dirige su carrera hacia la pintura al óleo hasta finales del siglo XVIII (1796). Cuidadoso y selecto, su estilo es resultado constante de su propia evolución que parte del gusto por un cromatismo apagado y centrado en las formas hasta llegar a la predilección declarada por los tonos vivos, los efectos de la luz y un escaso interés por los objetos (El color sobrepasa al trazo). De hecho, su peculiar visión lo convierte en una de las fuentes del futuro impresionismo y en un autor de cabecera para entre otros: Claude Monet, Alfred Sisley o Camille Pissarro. En este sentido, otras voces sitúan su obra no como germen del citado impresionismo, sino más bien, como una continuación de la tradición holandesa del siglo XVII o del preromanticismo inglés del siglo XVIII. No obstante, más allá de esta polémica, su cuantioso legado (200000 trabajos) junto a la portentosa temática de sus lienzos forjada en la tradición romántica, nos ofrece paisajes donde el transcendente sentido otorgado a la naturaleza, la atmósfera y el mar así como su delicado tratamiento de la luz crepuscular ponen de manifiesto las virtudes de un artista único y sensacional.

Navíos virando para echar el ancla, marina Egremont, 1802

El muelle de Calais, 1803.

El puente del diablo de San Gotardo, 1804.

Naufragio, 1805.

Sol naciente en la bruma, 1807.

La batalla de Trafalgar vista desde las jarcias del palo de la mesana del Victory, 1808.

La bahía de Baia con Apolo y Silbina, 1823.

Residencia de William Moffat, tarde de verano, 1827.

Régulo, 1827.

Venecia desde el pórtico de la iglesia de Salute, 1835.

El valeroso Temeraire remolcando a su último fondeadero, 1838.

Sombras y tinieblas, la tarde del diluvio, 1843.

Boyas para señalar un naufragio, 1845.

Tuesday, February 7, 2012

Pierre-Auguste Renoir: El impresionista romántico.

El pintor en 1916.
Pierre-Auguste Renoir, pintor y escultor impresionista francés, (Limoges, 25 de Febrero de 1841-Cagnes-sur-Mer, 3 de Diciembre de 1919). Entroncado con el mundo del arte desde su etapa infantil, dedica sus primeros años a la decoración de porcelana o el diseño de abanicos y cortinas. Trabajos que olvidados a partir de 1857, le permiten dedicar su tiempo por completo a la pintura. La Escuela Superior de Bellas Artes o el taller Gleyre, ambos en la capital parisina, resultaron ser sus centros de formación artística. Sin embargo, las tertulias mantenidas con coetáneos y célebres colegas, también impresionistas, de la talla de: Claude Monet, Alfred Sisley, Paul Cézanne o Camille Pissarro en el café Guerbois, representaron quizás su mayor motivación. Mezcla de inquietudes, sentidos y postulados similares a los del propio Renoir que, a la postre, resultaron ser una de las claves fundamentales para su progreso artístico e intelectual. Contrarios al academicismo imperante y admiradores confesos de Édouart Manet, en ellos está el germen legítimo del impresionismo como tal. La pintura al aire libre o "Plein Air" se convierte en su actividad principal, desde los años sesenta hasta comienzos de los ochenta del XIX. Lienzos en compañía de Monet, (junto a éste completa una de sus series con el tema de La Grenouillére como elemento principal, e incluso en 1873 repetirá pintando al Plein Air motivos del Sena en Argenteuil) o de Bazille por los bosques de Fontainebleau, reflejan el estudio y definición de su visión impresionista. Poco después, ve interrumpida su producción a causa del comienzo de  la guerra franco-prusiana (1870-1871). Alistado en el frente, lucha y pierde en combate a su compañero y profesor Bazille, dando por concluida su etapa formativa como pintor.
Recupera fuerzas y retorna a sus orígenes, donde desde 1876 y tras haber sufrido el rechazo frontal en ediciones anteriores, es admitido de manera regular en todas las exposiciones ofrecidas en el Salón. Acogida incuestionable y sin reservas, cimentada en esencia a base del estrecho apoyo concedido por reputados editores o críticos de arte como: Zola, Mme. Charpetier o Daudet, entre otros. En consecuencia: el prestigio, solvencia económica y constante presencia en las exposiciones pasa a ser una frecuente realidad. No obstante, el cuadro: El almuerzo de los barqueros de 1881 encarna un claro punto de inflexión. ¿Lo consideró tan perfecto que no lo podría superar o el suyo fue un miedo temible a caer en una posible reiteración?, sea como fuera este significó su adiós al Plein Air. "En mi obra se produjo una ruptura. Había ido hasta el fondo del impresionismo", aseveraba el pintor.

Instalado con posterioridad desde 1882 en tierras italianas, la influencia directa de la obra de Piero della Francesca o Rafael, determinan una nueva etapa en su desarrollo y producción artística. Una vuelta de tuerca a su estilo y temática, ahora dirigido hacia el aroma clásico de tiempos pasados. Desnudos cuerpos de mujer, colores ácidos o agrios y una renuncia manifiesta a pintar al aire libre, representan las claves de este cambio drástico y temporal. "El pincel de Renoir, rápido y ligero, le confiere gracia, agilidad, abandono, hace la carne transparente, colorea las mejillas y los labios de un brillante encarnado. Las mujeres de Renoir son hechiceras", afirmaba el escritor Theódore Duret
Conocedor de Diego Velázquez, tras un viaje por España entre 1891 y 1892, el sevillano se convierte en uno de sus artistas predilectos y sus retratos femeninos en el foco principal. Un cromatismo cada vez más cálido y repleto de figuras pletóricas, dominan el recorrido de unas pinceladas reflejo de su amor por el cuerpo de la mujer. Sensualidad, dulzura y encanto a partes iguales. "Un seno, es redondo, es caliente. Si Dios no hubiera creado el pecho de la mujer, no sé si habría sido pintor", decía Renoir.

En la puerta de su casa en 1893.
A lo largo de sus últimos años, reside por largos periodos en la costa mediterránea francesa donde aquejado de reumatismo y anquilosado por la enfermedad (Andaba con muletas y la rigidez de sus dedos apenas le permitían asir el pincel), intenta trabajar con el mismo nivel de intensidad las pinturas, además de la escultura y el grabado.
A diferencia de genios incomprendidos e infravalorados, gozó en vida de un crédito notable que fue rubricado poco antes de fallecer, al estar presente parte de su obra en el museo Louvre de París (Incluso en 1918, el estado francés compró al pintor el retrato de Mme. Charpentier para exponerlo en dicha colección). Reconocido por su gusto y patente primacía de las formas sobre los paisajes, así como por su técnica asentada en la superposición de capas delgadas y transparentes, sus lienzos manifiestan su sello personal. Apuntar que contempló como referentes a los pintores: Delacroix, Corot, Millet y Courbet, de los cuales logró obtener un sentido del color y el volumen intrínsecos en su evolución posterio.

El pintor Lecoeur en el bosque de Fontainebleau, 1866.

Sisley y su mujer, 1868.

La Grenouillére, 1869.

La Grenouillére, 1869.

Monet leyendo, 1872.

Paisaje en París, 1873.

El palco, 1874.

Baile en la Moulin de la Galette, Montmartre, 1876.

El almuerzo de los barqueros, 1881.

Richard Wagner, 1882.

Desnudo al sol, 1885.

Después del baño, 1888.

Tres bañistas, 1895.

Autorretrato, 1897.

Grabielle, 1907.

Ambroise Vollard, 1908.


Brazo del Sena en Croissy, 1911.

Bañistas, 1918.

Friday, February 3, 2012

Claude Monet: Reflejos, luz e impresión.

Monet en 1899.
Claude Monet, pintor impresionista francés, (París,1840- Giverny, Eure,1926). Destacado caricaturista desde su adolescencia, es el célebre paisajista Eugéne Boudin quien le aconseja su mejora en el dominio del pincel.  Matriculado en la Academia Suiza de su ciudad natal desde 1859, conoce en esta etapa inicial a otros ilustres como Camille Pisarro, descubre la importancia del color a través de los trabajos de Eugene Delacroix y da por iniciada su formación artística. Poco después, interrumpe sus estudios para integrarse en las tropas galas instaladas en Argelia hasta 1862, momento en el que retorna a tierras parisinas y entra en contacto con la élite impresionista: Auguste Renoir o Alfred Sisley, entre otros. Sólo dos años tras su llegada, decide viajar a Normandía, donde entra en contacto de pleno con la obra del reputado paisajista J.B.Jongkind (a quién ya conoció en Francia años atrás), quien influye notablemente en el desarrollo de su producción. Anclado en un estilo tradicional, a lo largo de sus primeros años, pese a la magnitud de sus trabajos no obtiene el justo reconocimiento por parte de comisarios oficiales en diversas exposiciones a lo largo del país. Razones, una de ellas, que motivan una atención mayor a los paisajes y la expresión de los efectos de la luz (su glorificación) en detrimento del cuidado de las figuras. Es por aquel entonces, cuando junto a su amigo y vecino Renoir describe el ambiente en el embarcadero y zona de recreo de la Grenouillere, mediante el empleo de colores de tonos vivos y pinceladas casi rajadas. Posteriormente, establecido durante la década de 1870 en Gran Bretaña, (Coincidiendo con la guerra franco-prusiana), se reencuentra con antiguos compañeros como Pisarro o Sisley, y aprecia la obra de Turner o Constable. De igual modo lleva a cabo alguna de sus series como la realizada en  el río Támesis y el Hide Park londinense. 

Fijada de residencia nuevamente en Francia, se centra en exclusiva en el tratamiento del paisaje. Recrea las escenas de las orillas del Sena en Arguenteil, pintadas una y otra vez desde su barca convertida en  improvisado estudio móvil. De hecho:"El impresionismo nació de los reflejos de la luz en las aguas del Sena", dicen las voces entendidas. El maestro del "Plein Air" o el "Rafael del agua", como lo llamaba Manet, y estas magníficas obras no hacen más que dotarlo de valor. Rebosantes de luminosidad, resplandores y una magistral superposición de los colores, a la postre las convierten en una de los mayores exponentes del movimiento impresionista y en el punto de partida de su colosal evolución posterior. Rechazado o tímidamente aplaudido, al igual que sus colegas de la Academia Suiza por la encorseta visión academicista y oficial, deciden en compañía organizar exhibiciones de propia factura. De hecho, la más emblemática de sus obras: "Impresión, amanecer", fue enviada a la exposición inaugural del colectivo. Sin embargo, ceñido de manera progresiva al esplendor de los colores y al completo desinterés por las formas, en escaso tiempo sus trabajos comienzan a ser estimados por la crítica y público general. A partir de 1883, la costa mediterránea y la localidad de Giverny se convierten hasta su fallecimiento en su residencia principal. Da comienzo a algunas de sus series basadas en la repetición, es decir, un mismo lugar plasmado y observado a distintas horas del día. Por ejemplo, la catedral de Ruan desde 1892 a 1895, la pintó en cuarenta ocasiones a distintas horas y con las diferentes variaciones en la tonalidad de la luz. Un ritmo de trabajo prodigioso marca su agenda, como un creador infinito, ajusta su horario a la vida del sol. Estudia y captura la luz con la pasión que un temperamento genuino e insaciable, en busca de la perfección, precisa encontrar : "Cuanto más hago, más me cuesta expresar lo que siento, y me digo que quien dice haber terminado un lienzo es un terrible orgulloso", decía el pintor.

En su casa, 1915.
En lo que respecta a sus últimos años de carrera, con una progresiva pérdida de visión (ceguera casi total en las Grandes Decoraciones), pintó por un lado y de manera sistemática los nenúfares del jardín de su casa en Giverny. Unos nenúfares, prácticamente sin contornos ni forma, por el contrario repletos de luz y color que pueden ser considerados como uno de los orígenes del revolucionario arte abstracto posterior. "He vuelto a dedicarme a unas cosas imposibles de hacer, agua con hierba que ondula en el fondo. Pretender hacer eso es para volverse loco". Y en última instancia, su proyecto final: Grandes decoraciones. Un trabajo que sería donado al estado, a cambio de que éste adquiriera su cuadro: Mujeres en el jardín (Rechazado años atrás en el Salón de 1867) por la suma de 200.000 francos. Un acuerdo, por el que Monet buscaba resarcirse del escarnio sufrido en su juventud. No obstante, fallece el 5 de Diciembre de 1926 sin estar su proyecto culminado. En Mayo de 1927, será cuando las Grandes Decoraciones aparezcan instaladas en la Orangerie para gloria de Monet y orgullo de todo el pueblo francés.
Añadir que no sólo redujo su obra al paisaje, otorgándole una reseñable importancia a los retratos colectivos e individuales.


Comida en la hierba, 1866.

Mujeres en el jardín, 1867.

El almuerzo, 1868.

La Grenouillére, 1869.

Impresión, amanecer, 1872.

Puente en Argenteuil, 1874

El estanque de Montgeron, 1877.

El puente de Europa en la estación de Saint-Lazare, 1877.

Jardín en París, 1877.

La barca de Giverny, 1887.

Almiar cerca de Giverny, 1889.

Catedral de Rouen, 1892.

Puente de los nenúfares, 1900.

Nenúfares, 1906.

Autorretrato, 1917.

Perteneciente a la serie Grandes Decoraciones, 1923.